Elisabet Giraldos Gil
Veterinaria
Clínica Veterinaria Exótics
Barcelona, España
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PDD o síndrome de dilatación proventricular de las aves psitácidas

Esta enfermedad fue descrita por primera en 1970 en una colonia de guacamayos importados a Estados Unidos y Alemania. Actualmente se considera de distribución mundial y se conocen más de 50 especies dentro del orden de las psitácidas que pueden padecerla, e incluso se han identificado las lesiones característica en aves de otros órdenes como tucanes, canarios, ocas, etc.

PDD corresponde a las siglas en inglés de Proventricular Dilatation Disease. Otros nombres con los que se hace referencia a esta enfermedad son Macaw Wasting Disease, ganglioneuritis neuropática, ganglioneuritis linfoplasmocitaria, encefalomielitis de las psitácidas, dilatación neuropática gástrica o hipertrofia proventricular.

El PDD se define como una reacción inflamatoria que se caracteriza por el acúmulo de linfocitos y células plasmáticas en el sistema nervioso central y periférico, especialmente en los nervios que inervan el tracto gastrointestinal. Como consecuencia de esta progresiva destrucción del tejido nervioso, los animales no son capaces de vaciar su aparato digestivo y de digerir correctamente la comida, lo que genera pérdida de peso, impactación y dilatación del buche, proventrículo, ventrículo e intestino.

Los signos clínicos clásicos son la apatía, la pérdida de peso, regurgitación y presencia de semillas sin digerir en las heces. El acúmulo de comida en el sistema digestivo facilita la aparición de infecciones fúngicas y bacterianas secundarias como la candidiasis. En otros casos sólo se aprecia un aumento del volumen de las heces o de la fracción acuosa de éstas.

En ocasiones las aves manifiestan síntomas asociados al sistema nervioso central como incoordinación, pérdida del equilibrio, temblores, convulsiones o movimientos anómalos de la cabeza.
El PDD es una enfermedad fatal en psitácidas. La muerte del animal puede suceder de forma aguda o bien acontecer pasados meses o incluso años. Generalmente los ejemplares fallecen por debilidad y emaciación.

ETIOLOGÍA

La causa del PDD todavía sigue siendo desconocida aunque se sospecha de un agente vírico. En los animales que presentan un clínica compatible con el síndrome de dilatación proventricular, se ha llegado a aislar partículas víricas que a lo largo de 30 años se han asociado a múltiples virus como adenovirus, coronavirus, virus de la encefalitis equina, togavirus y paramixovirus.
Los últimos estudios han permitido aislar un virus de la familia de los Bornavirus como posible agente causal. El Bornavirus aviar (ABV) ha sido hallado en tejido de aves con sintomatología y lesiones histológicas compatibles con PDD. Actualmente se están desarrollando técnicas para vincular y permitir detectar el ABV en ejemplares enfermos. Se considera que la transmisión de las partículas virales se realiza vía oro-fecal y se trata de un agente lábil con poca capacidad para resistir en el medio, fácilmente controlable con unas buenas medidas higiénicas.
Otra hipótesis apunta a que el PDD tiene un componente autoinmune. Esta línea de investigación apunta a que es el propio organismo el que, ante una situación desencadenante como el estrés o una infección vírica, desarrolla anticuerpos anti-gangliósidos. Estos anticuerpos afectan los receptores de membrana de las células nerviosas, provocando en inicio de la reacción inflamatoria. En un estudio, se ha sido demostrado que la administración intraperitoneal de extracto de gangliósidos en carolinas, desencadenaba un 100% de animales infectados y con signos clínicos compatibles con el PDD.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico presuntivo se realiza en base a la historia clínica, síntomas y evidencias radiográficas. Las radiografías de contraste con sulfato de bario permiten delimitar el tamaño del proventrículo, ventrículo o intestino, así como el retardo del vaciado estomacal. El diagnóstico definitivo antemortem requiere el estudio histopatológico de órganos afectados como el buche. Se debe realizar una biopsia del buche y la consiguiente identificación de las lesiones carcterística como la ganglioneuritis linfoplasmocítica. A pesar de ello, un estudio indica que mediante este método diagnóstico sólo se llega a confirmar un 68% de los animales infectados por PDD. Si el estudio histopatológico se realiza postmortem, es interesante estudiar además del buche, otros órganos que pueden presentar lesiones como el proventrículo, ventrículo, cerebro, médula espinal y adrenales.
Actualmente se han desarrollado técnicas laboratoriales para la detección de Bornavirus Aviar a partir de sangre (serología o detección de anticuerpos contra AVB) o un hisopo fresco de cloaca y coana del animal (PCR para AVB). La línea de investigación para la teoría de los gangliósidos también ha desarrollado técnicas laboratoriales a partir de sangre del animal (serología) que actualmente ya son comerciales.

TRATAMIENTO

El tratamiento que se puede ofrecer a las aves que padecen PDD es de soporte, ya que no existe un tratamiento curativo. Proporcionar un ambiente tranquilo, disminuir las fuentes de estrés y administrar una dieta calórica fácilmente digestible o suplementada con enzimas digestivos y tratamiento para las infecciones fúngicas o bacterianas secundarias.
Clásicamente se han usado medicamentos inhibidores de la ciclo-oxigenasa para reducir la reacción inflamatoria que se genera, como meloxicam, celecoxib o tepoxalin. También se aplica medicación antivírica como la amantidina, teniendo en cuenta el posible agente causal vírico. La amantidina es un antiviral usado en medicina humana para enfermos de Parkinson, y su efecto será especialmente útil si el ave presenta sintomatología neuralógica central como ataxia o convulsiones.

PREVENCIÓN

A pesar de no estar definido en su totalidad el agente que causa la enfermedad del PDD, se consideran las siguientes premisas:

- El modo de contagio parece ser oro-fecal. Inicialmente no se ha demostrado que existe transmisión vertical (de padres a hijos)

- El periodo de incubación se considera largo. Pueden pasar varios años entre la manifestación de la enfermedad en individuos diferentes mantenidos en un mismo aviario.

- Los ejemplares que han convivido con un animal enfermo, no tienen que ser eutanasiado. Pueden permanecer como portadores asintomáticos durante largos periodos de tiempo o incluso no llegar a manifestar nunca signos de enfermedad. Se debe considerar aislar a estos ejemplares del resto del aviario.

Al tratarse de una enfermedad grave para una instalación aviar, las principales medidas de profilaxis consisten en mantener unas buenas condiciones de higiene y desinfección, realizar cuarentenas largas y controlar el estado de los nuevos ejemplares que se incorporan a la instalación, así como proporcionar ambientes de estrés reducido a las aves.

Imágenes
*Todas las imágenes son cedidas por el autor y no pueden ser reproducidas sin su permiso:


Poicephalus Senegalensis enfermo


Psittacus erithacus con ladeo de cabeza. Signos neurológicos del PDD


Heces con semillas sin digerir


Radiografías de contraste. Se observa la dilatación del buche, proventrículo y ventrículo


Necropsia de un Ninphicus hollandicus. Se observa la dilatación del proventrículo y ventrículo, y la presencia de alimento mal digerido